Cómo trabajamos

Nuestro enfoque es esencialmente gestáltico y se centra en la búsqueda de la verdad propia a través de la expresión genuina de la experiencia emocional, corporal y mental. La terapia GestGestalt integrador de Claudio Naranjo, acompañamos los procesos terapéuticos desde el cuidado del vínculo, trabajando con los tres centros de la experiencia humana para facilitar la autorregulación y el desarrollo del pleno potencial de cada persona.

El enfoque desde el que trabajamos es esencialmente gestáltico. Entendemos el acompañamiento psicoterapéutico como un espacio enfocado a la búsqueda de la verdad propia, legitimando la expresión genuina de lo que ocurre durante la experiencia personal a nivel emocional, corporal y mental.

La terapia Gestalt comparte con la Psicología Humanista la confianza en el potencial humano (afectivo, sensorial, emocional, corporal y espiritual) y en la capacidad de autorregulación del organismo, a través de la satisfacción de las necesidades que suelen verse entorpecidas por la neurosis, entendida como la comprensión del mundo desde una mirada repetitiva, influenciada por las interpretaciones propias a partir de experiencias pasadas. El pasado se actualiza en la medida que podemos darnos cuenta de cómo interrumpimos el contacto y cómo esto interfiere en la relación espontánea y genuina con el mundo.

Nuestra manera de hacer terapia se nutre de las enseñanzas de Claudio Naranjo. Inspirados por su espíritu integrador de la Terapia Gestalt con otros enfoques corporales y espirituales, tomamos como referencia el trabajo con los tres centros de la experiencia humana: emocional, corporal (motor) e intelectual.

El equipo de psicólogos y psicólogas sanitarias de CIPARH, acompañamos los procesos desde el compromiso ético, la escucha y el cuidado del vínculo terapéutico.

El trabajo emocional

Las emociones son una de las principales maneras que tiene nuestro organismo de expresarse. Entendemos que el permiso y la legitimación del contenido emocional que emerge, facilita la responsabilidad y toma de conciencia de lo que se está vivenciando, para poder así sentirse en coherencia y favorecer ese desarrollo propio.

Entendemos que la expresión emocional suele verse condicionada socialmente y también a nivel individual por la experiencia vital temprana.

Las dificultades para fluir emocionalmente están ligadas a la propia biografía. En este sentido, el Trabajo con las Relaciones Parentales (T.R.P.) propone la revisión de la historia familiar y un proceso catártico que facilita soltar resentimientos infantiles, permitiendo recuperar la capacidad de vivir los afectos en el presente y el reconocimiento profundo de que somos merecedores de amar y ser amados.

El trabajo corporal

Estos conflictos emocionales se reflejan en el cuerpo. Para ello el trabajo corporal  se plantea como otra vía para favorecer la toma de conciencia que facilite la comprensión de los procesos internos propios.

Dentro del proceso terapéutico se atiende a la respiración, la postura corporal, los gestos, el tono de voz y el movimiento. El cuerpo se convierte así en un lugar de escucha y de contacto, donde la descarga de tensiones musculares y la liberación de energías retenidas permiten ampliar la experiencia de presencia.

La comprensión intelectual

La comprensión intelectual también es una parte importante del proceso terapéutico. Permite tomar conciencia de nuestros sistemas de creencias (ideas preconcebidas y autoconcepto) y cómo estos interfieren en la satisfacción de las necesidades propias.

La satisfacción de estas se da a través de la toma de decisiones, la creación de recursos propios y el cuestionamiento de las creencias con las que nos identificamos. Sería el equivalente a ir más allá de lo que la persona cree que es, para poder experimentar lo que es.

La dimensión espiritual

Entendemos que el desarrollo del potencial humano está ligado al propio desarrollo espiritual. Para ello es imprescindible conocer el propio funcionamiento egoico y las respuestas repetitivas que nacen de este para, posteriormente, poder desidentificarse y adquirir capacidad de elección en las respuestas cotidianas propias.

La terapia se convierte en un laboratorio en el que se abre la posibilidad de experimentar en vivo en la relación terapéutica, cómo es el funcionamiento propio, cuáles son las interferencias que no permiten vivenciar el sentirnos amados y parte del mundo y cómo abrirse a nuevas formas de contacto más conscientes y auténticas.

¿Por qué acudir a terapia?

Las personas llegan a nuestra consulta impulsadas por realidades diversas, desde crisis puntuales hasta un deseo profundo de autoconocimiento. Ofrecemos un espacio donde los motivos de consulta se desvelan progresivamente, abriendo un nuevo horizonte existencial y priorizando siempre el bienestar de quien acude a través de una escucha honesta y una primera entrevista orientativa sin coste.

Las personas que solicitan nuestra ayuda en CIPARH lo hacen impulsadas por realidades muy diversas. En ocasiones, el motivo es el deseo de resolver un conflicto o dificultad concreta; en otras, nace de la necesidad profunda de conocerse mejor o de afrontar una insatisfacción vital que, aunque no parece tener una causa externa clara, se vuelve difícil de superar.

A veces, la motivación inicial es difusa. Es natural que te cueste precisar qué te trae a consulta o que sientas que tu demanda de ayuda no es por nada concreto. No te preocupes,  en el proceso terapéutico, no siempre es necesario definir el objetivo con precisión desde el primer día. A menudo, los motivos se van desvelando a medida que avanzamos. Es el propio proceso el que, con frecuencia, descubre a la persona un horizonte existencial nuevo, dotando de un sentido más profundo a su vida, más allá de los cambios puntuales que venía buscando.

En otros casos, el motivo de consulta es muy específico, el síntoma y el malestar son claros y el cambio que se persigue es tan claro que requiere un abordaje más directo. Para ello, tras el análisis inicial, abordaremos el síntoma exclusivamente y te lo comunicaremos con total honestidad.

Algunas de los motivos de consulta más frecuentes de acudir a terapia:

Crisis o cambios vitales

Cuando la realidad te abruma y necesitas herramientas para afrontar el presente.

Autoconocimiento

Si buscas entender tus patrones de conducta y conectar con lo que realmente necesitas.

Malestar indefinido

Cuando sientes que «algo no va bien» aunque aparentemente todo esté en orden.

Síntomas específicos

Ansiedad, tristeza persistente, dificultades en las relaciones, dependencia emocional  o bloqueos emocionales que limitan tu día a día.

Las personas que solicitan nuestra ayuda lo hacen por una variedad de motivos que van desde el deseo de resolver una problemática concreta a la necesidad de “conocerse más” a sí mismos, o de afrontar una insatisfacción vital para la que no existe, aparentemente, una circunstancia desencadenante y que no acaban de saber superar.

CIPARH PSICOTERAPIA

Nuestro quehacer terapéutico es esencialmente gestáltico.

Nuestra manera de hacer terapia se nutre de las enseñanzas de Claudio Naranjo. Inspirándonos de su espíritu integrador de la Terapia Gestalt con otros enfoques corporales y espirituales, tomamos como guía la idea de trabajo con los tres centros: emocional, intelectual y motor.

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